lunes 24 de agosto de 2009

Nuestros libros de texto


Va el anuncio de nuestros libros de texto para la temporada escolar 2009, que apareció publicado en los diarios Guadalajara. La colección de libros de texto comenzó en 2005 con la publicación de Jalisco, historia y geografía, que significó nuestro bautizo en las lides editoriales de amplia escala y fue al mismo tiempo angustia y gozo, aprendizaje y descalabro. La editorial ha ganado su lugar en el mercado compitiendo con calidad y no con descuentos, con cuidado editorial e inteligencia y no con artimañas y trucos, con más amor por la educación y el oficio de editor, que afán de ganar a toda costa y de vender por vender. En esencia, nuestra labor educativa no está reñida con la apreciación y gusto por la literatura, que también enseña y educa en libertad.
En tiempos precarios comos los que corren y en la situación de violencia en que vivimos en México, coincidimos del todo con lo dicho en Milenio Semanal por el alcalde de Medellín, Alonso Salazar Jaramillo: «Para nosotros el tema de cultura, conocimiento y educación es quizá el eje central de todo lo que hacemos, desde luego que eso va empatado a espacios públicos y arquitecturas que sean dignificantes de la vida de las comunidades. Yo podría afirmar a estas alturas que el joven (...) busca esencialmente ser reconocido, y entonces lo que tendríamos que hacer como sociedad es buscar otras formas de reconocimiento, y más tempranas, para evitar la tentación de la violencia».

lunes 17 de agosto de 2009

Cultura de la legalidad para los jóvenes jaliscienses


Este libro ofrece estrategias acordes a la realidad de los jóvenes jaliscienses, toma en cuenta que el ámbito escolar es el mejor para propiciar en ellos una actitud ciudadana mediante la prevención de situaciones de riesgo.

Nuestro objetivo es doble; por un lado que el alumno reconozca su potencial y se asuma como una parte activa de la sociedad; por otra parte se busca motivar al alumno a cuestionarse acerca de los problemas sociales que ocurren en su entorno, para lo cual debe mantener una postura objetiva, crítica y reflexiva.

El material que le ofrecemos está hecho de acuerdo al escenario social que presenta nuestra entidad, mismo que se analiza mediante la organización de temas que propone el programa de la Secretaría de Educación de Jalisco. El principal afán es ofrecer elementos formativos que le permitan al alumno jalisciense tomar una decisión asertiva dentro del marco de la legalidad en el que vive. Asimismo, se busca contribuir en que el alumno sea capaz de formular un proyecto de vida basado en el compromiso de cumplir y exigir el cumplimiento de los derechos humanos; que en su formación imperen los valores y la responsabilidad con apego a la ley. De esta forma encontrará la estrecha relación que existe entre sus proyectos personales y su desarrollo como un ser social.

Cultura de la legalidad para los jóvenes jaliscienses
Elizabeth Alvarado
Ediciones Arlequín
232 páginas
Colección Secundaria
ISBN 978-607-95172-4-3
20.5 x 27 cm
Precio: 150.00 pesos

lunes 6 de julio de 2009

Asumir la independencia



La revistas Libros de México se ha vuelto imprescindible para quienes nos dedicamos a estos menesteres y en general para las personas interesadas en los libros. El más reciente número está dedicado a la edición independiente y escriben Marcelo Uribe, Eduardo Rabasa, Porfirio Romo, Marcial Ferández, José Luis Escalera, entre otros. Yo participo con la reseña de La edición independiente como herramienta protagónica de la bibliodiversidad de Gilles Colleu, que transcribo a continuación.

* * *

Asumir la independencia

Aunque cada país o región del mundo tiene peculiaridades. hay elementos co­munes a la edición independiente internacional. El libro que se reseña en segui­da, obra de un editor y formador de editores del sur de Francia, estudia este fenómeno global en busca de su esencia, encarnada en gran medida en el autor de esta recensión. Ambos colegas comprueban que compromiso e inteligencia son requisitos de la edición independiente.


En la feria de los adjetivos a algunos editores les resulta tedioso, si no es que embarazoso y hasta molesto, explicar por qué se les llama independientes; otros lo asumen con especial alegría y candidez, y no sólo independientes, sino indies pueden llamarse; pocos son los que aceptan con cierta tranquilidad el mote y pueden con parsimonia explicarlo, debatirlo, darlo a conocer y convertirse en activistas. En La edición independiente como herramienta protagónica de la bibliodiversidad, Gilles Colleu explica el contexto actual del mundo editorial, nos dice qué es y qué no es un editor independiente, expone casos latinoamericanos y africanos, cita ejemplos de la situación francesa y finalmente nos da a conocer un nuevo adjetivo que delimita este tipo de empresa.

Lo primero que plantea son los efectos de la globalización, cuyos principales fenómenos son la concentración (la compra de pequeñas y medianas editoriales por un grupo empresarial transnacional) y la lógica de la ganancia a ultranza, los cuales llevan a cambiar los modos de operación convencionales y los objetivos más nobles del oficio, de modo que “el modelo de gestión está primordialmente orientado hacia la rentabilidad del capital invertido, antes que a cualquier otra consideración cultural o social”. Esta forma de operación impone maneras de consumo conocidas en los supermercados, pero ahora puestas en práctica en las grandes librerías: una incesante rotación de productos dispuestos para que generen una compra por impulso, que transforma al “ciudadano-lector en consumidor”.

Más adelante Colleu hace una clasificación de cinco modelos de empresas que muestran “los lazos de dependencia tanto editorial como en relación con los estados financieros”: la empresa “familiar” (familia o amigos); la empresa que incluye asociados con cierto peso en la toma de decisiones; el pequeño o mediado grupo familiar, con “filiales y partes más o menos grandes en algunas empresas pequeñas o medianas”; la “familia” que tiene un relativo control de las utilidades (por la introducción de otros capitales de inversión); y “el de una dirección que no posee el capital, al estar distribuido en una cantidad importante de accionistas”. Los dos últimos modelos transforman la cultura en inversión financiera, “se atribuye a los bienes y servicios culturales el papel de inversiones con la obligación de ser rentables a un tiempo y según una tasa determinada”.

Los efectos de la concentración de los grandes grupos, puntualiza el autor, son la superproducción editorial (en España, por ejemplo, se publicaron más de 86 mil nuevos títulos en 2008), el poder de control sobre la producción (que los hace proclives a la censura), la rotación incesante de novedades (que elimina el catálogo de fondo de las librerías), el control de la difusión (son dueños de periódicos y revistas donde se reseñan preferentemente los libros del grupo), el control de la distribución (que provoca la desaparición de distribuidores) y la dominación cultural (se pierde diversidad en la oferta de libros). En este punto, el editor francés señala como ejemplo la capacidad de coacción de los grupos para conocer antes que otros editores los pormenores de las licitaciones gubernamentales y, por consecuencia, la captación de un porcentaje amplio de las ventas a los gobiernos, quizá a sobreprecio (o en partida doble, a través de sellos editoriales del mismo grupo), en detrimento de la producción local.

Sin ánimo de enunciar recetas universales, Colleu propone una serie de “medidas urgentes” a favor del libro —un tanto obvias, aclara, pero que aún no se llevan a la práctica—. Primero, una política clara y efectiva de promoción de la lectura en todos los niveles y en todas las lenguas existentes en el país; la inclusión en las universidades de materias de formación en los oficios del libro (editores, libreros, bibliotecarios); la aprobación de medidas financieras y fiscales a favor de los pequeños editores y librerías; y, por último, un marco jurídico que estimule el desarrollo y norme correctamente las relaciones entre los actores del sistema. Señala como “primordial que los Estados apoyen el sector de libros de texto ayudando a los editores nacionales a producirlos y permitiéndoles acceder a los mercados públicos”.

En contraste con la uniformidad de los contenidos producidos por los grandes grupos, Gilles Colleu pondera el trabajo de los editores independientes porque “son los garantes de la pluralidad de las ideas frente a la mercantilización creciente de la cultura”, y enseguida se pregunta si ser independiente es una cuestión de elección. El director de Vents d’ailleurs explica que un editor en un organigrama empresarial no sólo está por debajo de los dirigentes (presidente, director general, etcétera), sino de los responsables de las direcciones financieras, comerciales, de recursos humanos y de mercadotecnia; además, las funciones editoriales en las parcelas de los consorcios se hacen afuera, con la consecuente pérdida del control y de la calidad. El independiente, en contraste, puede tomar las decisiones y mantener los hilos del complejo mecanismo editorial en sus manos, con la idea de mantenerse y apostar al futuro sin estar sujeto al rendimiento económico inmediato.

Pero ¿cuáles son las características que definen a un editor independiente? Primero, la posesión de capital propio mayoritario; segundo, autonomía y capacidad de decisión absolutas; tercero, “tiene la obligación de ser virtuoso: no se alía con otros, se asocia; comparte, pero no es comprado, no es absorbido, no entra en el capital del otro en un porcentaje que permita el menor control”. Colleu aclara que más allá del tamaño e independencia de la empresa (ser pequeño o independiente no son sinónimos de virtuoso y competente), hay una dimensión cualitativa y ética planteada por la Alianza de Editores Independientes (AEI) para definir a estos profesionales del libro: editores independientes de creación. “Un editor independiente de creación es militante activo. Su producción es reivindicativa: los criterios de calidad priman sobre los de rentabilidad. Puede exigirse de este editor que sea su política editorial la que condicione su política comercial y oriente sus decisiones económicas, y no a la inversa”.

En seguida, explica las razones por las cuales se es independiente: por necesidad (aficionados que profesionalizan su labor, hacen crecer su empresa y se convierten en verdaderos editores); por defecto (se formaron en grandes empresas y emprenden por su cuenta); y por elección (“reivindican su independencia” y creen que el activismo es necesario para “la pluralidad de las ideas”).

Para mantenerse como editor independiente de creación, según Colleu, se debe abonar y cuidar la coherencia de su catálogo y utilizar todos lo medios disponibles para vender su producción. Con un trabajo profesional y efectivo, los autores comprenden que es “infinitamente preferible ser un autor importante” en una editorial pequeña, “que uno relativamente anónimo en una editorial grande”. El editor independiente de creación debe escoger un modelo de crecimiento acorde con sus expectativas, experiencia, intuición, etcétera, que le permita equilibrar con cuidado los éxitos y fracasos; imponerse políticas de crecimiento que no arriesguen el catálogo ni el capital; y mantener un stock con los títulos de fondo.

El libro cierra con el apartado “Reunirse para resistir”, donde da cuenta de los esfuerzos regionales, nacionales e internacionales de integración. Por ejemplo, a contracorriente del centralismo francés, los editores de Provenza se asociaron para desarrollar “un proyecto de cooperación, de reparto de medios y competencias, de los profesionales independientes y los profesionales de la edición cultural o de oficios ligados a la edición”, lo que representa para la región una “alternativa económica, concreta y duradera, generadora de empleos calificados, polo de competencia y formación”. De igual modo, señala los casos de Editores de Chile, la Liga Brasileira de Editoras, The Independent Group (India), Independent Alliance (Reino Unido) y The Independent Group (Estados Unidos). Mención especial merece la Alianza de Editoriales Independientes (AEI), fundada en 2002, que confedera a 75 editoriales de 45 países (entre las cuales hay colectivos, que elevan la suma a 465).

El texto de Colleu concluye con la aseveración de que la existencia de los editores independientes de creación es “la prueba de que una gestión fundada en un ciclo de producción largo no sólo es posible, sino que sobre todo es una garantía de solidez financiera y de la exigencia de una catálogo de calidad”.

El libro incluye al final dos anexos, el “Panorama de la edición independiente en Latinoamérica”, del argentino Guido Indij, director de La Marca Editora, y la “Declaración internacional de los editores independientes, por la protección y la promoción de la bibliodiversidad”, signada en 2007 por los miembros de AEI.

Porque explica pormenorizadamente las particularidades y problemáticas mundiales de la edición, este libro es una guía para no iniciados; por plantear la singularidad de la edición independiente, será motivo de debate y reflexión para todos los actores de la cadena del libro; pero sobre todo es una especie de decálogo para los editores independientes de creación que así se asuman.

Felipe Ponce
Director de Ediciones Arlequín y miembro fundador de la AEMI

La edición independiente como herramienta protagónica de la bibliodiversidad
Gilles Colleu
Traducción de Víctor Goldstein, Buenos Aires, La Marca Editora, 2008, 220 pp.,
ISBN 978-950-889-180-8

lunes 22 de junio de 2009

Verano de la Poesía en Guadalajara

Del 21 al 26 de junio


Domingo 21 de junio

*Taller de poesía para niños
Imparte: Karla Sandomingo
10:00 hrs.
*Juegos poéticos para niños
Imparte: Evelyn Michelet
11:30 hrs.
Vía Recreativa
Rambla Cataluña
Av. Juárez y Escorza

Lunes 22 de junio
*Lectura con Coral Bracho y Silvia Eugenia Castillero
Presenta: Ángel Ortuño
Casa Vallarta
Av. Vallarta 1668
20:30 hrs.

Martes 23 de junio
*Lectura con Javier Sicilia
Presenta: Luis Vicente de Aguinaga
Casa Vallarta
Av. Vallarta 1668
20:30 hrs

*Presentación de los libros de Mantis Editores:
“Viene la sangre” de Claudia Barreda
y “Cuarzo” de Ricardo Castillo
Presenta: Luis Felipe Fabre y Karla Sandomingo
Museo de Arte de Zapopan
Andador 20 de noviembre
20:30 hrs

Miércoles 24 de junio
*Presentación del no. 55 de la revista Luvina: “Habitaciones Extraordinarias”
Presentan: Silvia Eugenia Castillero, Julio Estrada, Luis Felipe Fabre y Jorge Méndez Blake
Museo de las Artes
Av. Juárez 975
20:00 hrs.


*Poesía para trasnochados: Presentación de la revista Metrópolis
Participan: Carlos Vicente Castro, Eduardo Padilla, Sergio Ernesto Ríos, Fanny Enrigue, Luis Alberto Arellano, Abril Medina y Luis Eduardo García
Bar Primer Piso
Pedro Moreno 947
21:30 hrs.

Jueves 25 de junio
*Proyecto Dime Poesía: lectura de estudiantes del ITESO
18:00 hrs.
Sesión de poesía visual
Curador: Marco Gabriel
20:00 hrs.
Casa ITESO Clavigero
José Guadalupe Zuno 2083

*Presentación de “Luces Intermitentes” Antología de poesía alemana
Presentan: Antonio Marts y Carlos Vicente Castro
Casa Vallarta
Av. Vallarta 1668
20:30 hrs.

Viernes 26 de junio
Entrega del reconocimiento “Juan de Mairena” a Raúl Bañuelos
Participan: Raúl Bañuelos, Guadalupe Morfín, Lourdes González y
Luis Vicente de Aguinaga
Paraninfo Enrique Díaz de León
Av. Juárez 975
20:30 hrs

sábado 13 de junio de 2009

Arlequín en Finisterre Café Boutique


Quien desee encontrar un pequeño establecimiento donde todo sea apetecible, tanto para la satisfacer las necesidades intelectuales como para comer y beber a placer, tiene una opción verdadera en Finisterre. La librería es pequeña y por lo tanto muy selecta; lo mismo que la comida: sencilla y buena. Recomendamos los vinos de Château de Cabezac, en especial el Cariñu. En la librería podrán encontrar los más recientes títulos de Arlequín.

Finisterre Café Boutique
López Cotilla 2013, Local 2
Guadalajara, Jalisco
t. 36306506

martes 9 de junio de 2009

Presentación en la Feria Municipal del Libro y la Cultura

Ya circula reedición de La rueca y el paraíso, de Fernando Solana

RICARDO SOLIS • La Jornada Jalisco

Dentro del programa de actividades de la 41 Feria Municipal del Libro y la Cultura, se presentará la reedición de la novela La rueca y el paraíso (Ediciones Arlequín, 2009), de Fernando Solana Olivares, mañana miércoles a las 19 horas, en el patio del Palacio Municipal de Guadalajara, con la participación del autor, Avelino Sordo Vilchis, Jorge Pérez y Felipe Ponce.

Nacido en la ciudad de México (1954), Fernando Solana Olivares es editor, escritor, periodista y fue coordinador del suplemento La Jornada semanal en su primera época, asimismo, dirigió el suplemento dominical y la sección diaria de cultura del periódico El Nacional. Fue becario del Centro Mexicano de Escritores en 1982, así como director de política cultural para Canal 22. Fue también subdirector general del Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México y director del Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca en dos periodos.

Ha escrito reportajes, crónicas, narrativa, crítica cultural, ensayo literario y político para diversas publicaciones, periódicos e impartido diversos cursos, conferencias y talleres de literatura. Entre sus libros se encuentran Oaxaca, crónicas sonámbulas (CNCA, 1994), La rueca y el paraíso (CNCA y El Equilibrista, 1995), El peso de la esperanza (Breve fondo editorial, 1996), El budismo (CNCA, 1997), Jardín conzatti (Breve fondo editorial, 2001), Parisgotica (Debate, 2003), Buda y Budismo (Grijalbo, 2004). Actualmente, es articulista y miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte en la disciplina de Letras, para el CNCA.

La rueca y el paraíso, que ahora se reedita bajo el sello editorial tapatío Arlequín, ha sido descrita como una obra “cuya geometría narrativa oscila entre la intención paródica y otra impresionista, entre una condensación de la escritura novelística como forma de contar y una trama abierta o cerrada, concluida o no de las historias” que en ella se contienen. También considerada como “una extraordinaria alegoría” de cierta época del país, el éxito de crítica de este libro augura también lectores.

lunes 8 de junio de 2009

El regreso de los muertos vivientes

Ante la indiferencia, el silencio, la apatía, la pereza, la abulia, la dejadez, etc., de los miembros del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Jalisco (CECA), tomamos este drólatico y punzante texto de Avelino Sordo Vilchis, que primero se transmitió en Señales de Humo (XHUG 104.3 FM, 4-jun-09) y luego se imprimió en Público Milenio (Guadalajara, 6-jun-09). Los muertos aludidos en este texto no han dicho nada, ningún estertor de ultratumba se ha escuchado de su ronca voz. Que quede claro: la cultura no está ajena al agandalle y a la ventaja, y aquí la muestra es más que evidente.

* * *

El regreso de los muertos vivientes

Hace ya más de un año, el 28 de enero de 2008 para ser exactos, se realizó una sesión ordinaria del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes (CECA). En ella se trataron, entre otros asuntos, temas como la integración de la Comisión de Fomento al Libro y la Lectura —que de acuerdo a la Ley debería existir desde hace años— y un «Programa de Prestaciones Sociales para Artistas», que consiste básicamente en la promoción y venta a los “productores creativos” —como los llamó una consejera infectada por el virus de la corrección política— de un seguro de vida. Y yo que creía que las prestaciones sociales eran para cuando uno estaba vivo.

Sin embargo, la tercera sesión ordinaria de 2007 realizada en 2008, resultó notable no tanto por el tardío intento del CECA para atender la promoción del libro y la lectura o por los aportes al populismo universal del consejero-presidente que gusta llamarse presidente a secas, sino por el talante antidemocrático y autoritario que el Consejo mostró ante un miembro de la comunidad artística que se presentó a la sesión buscando ser escuchado. Conforme a la Ley que le da vida y fundamento, el CECA es un órgano “deliberativo, propositivo y de consulta” y también un espacio de enlace entre la comunidad cultural y el gobierno.

Pues dejen de soñar. Ese día el Consejo, con un muy protagónico papel de su consejero-presidente y de su Secretaria Ejecutiva —la auxiliar del ministerio público Lorena Aguirre Vargas— mostró un grosero comportamiento antidemocrático y autoritario a contrapelo de todo aquello que justifica su existencia. Y es que el artista que acudió para ser escuchado no solo encontró oídos sordos, sino que fue sistemáticamente interrumpido y, aún, humillado. De manera que aquello de “órgano deliberativo, propositivo y de consulta” o “puente entre la sociedad y el gobierno”, quedó en retórica vacía, en bonitas palabras.

Pero la cosa no quedó ahí. Y a tales agravios debemos sumarle otro, pues resulta que la atropellada intervención del quejoso y todo su contexto, fueron omitidos de la minuta de la sesión. Eso es amor por el detalle. (Me recordaron a los stalinistas que se pusieron a borrar a Trostky de todas las fotografías a su alcance, buscando desaparecerlo de la historia.) Fue de esta manera como ese 28 de enero de 2008 el CECA colocó, con singular entusiasmo, el último clavo en su propio ataúd. Descanse en paz. Sin embargo, como en película de George A. Romero, resultó que el cadáver aún hoy anda haciendo de las suyas.

La nueva es que el Consejo, otra vez haciendo a un lado sus obligaciones para con la comunidad cultural, consiguió que la Secretaría de Cultura financiara —sin dictamen y otros trámites engorrosos— siete libros de otros tantos consejeros: Lenta cafeína del consejero Jorge Orendáin, Modernismo: imágenes y palabras de la consejera Carmen Vidaurre, Cuando vuelvas del consejero Daniel Constantini, Amantes desesperados del consejero Gabriel Bárcenas, La cultura escrita en México y el Perú en la época colonial de la consejera Rosa Yáñez, Andándome yo pasiando de la consejera Martha Heredia y Premio Cihualpilli del consejero José Asunción Galván.

Eso se llama autopromoción. Y deja claro que los consejeros piensan que el Consejo está a su servicio. ¿Y la sociedad? Bien gracias, muchachos. Y en la suma, ahora el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, además de antidemocrático, autoritario y manipulador, es abusivo. Y yo, optimista que soy, siempre creí que existía la posibilidad de que algún consejero —de entre los alrededor de cuarenta que hay— reaccionara diciendo algo así como:

“¡Moción de orden, compañeros! ¿No la estaremos cagando?”

Avelino Sordo Vilchis