Del 21 al 26 de junio
Domingo 21 de junio
*Taller de poesía para niños
Imparte: Karla Sandomingo
10:00 hrs.
*Juegos poéticos para niños
Imparte: Evelyn Michelet
11:30 hrs.
Vía Recreativa
Rambla Cataluña
Av. Juárez y Escorza
Lunes 22 de junio
*Lectura con Coral Bracho y Silvia Eugenia Castillero
Presenta: Ángel Ortuño
Casa Vallarta
Av. Vallarta 1668
20:30 hrs.
Martes 23 de junio
*Lectura con Javier Sicilia
Presenta: Luis Vicente de Aguinaga
Casa Vallarta
Av. Vallarta 1668
20:30 hrs
*Presentación de los libros de Mantis Editores:
“Viene la sangre” de Claudia Barreda
y “Cuarzo” de Ricardo Castillo
Presenta: Luis Felipe Fabre y Karla Sandomingo
Museo de Arte de Zapopan
Andador 20 de noviembre
20:30 hrs
Miércoles 24 de junio
*Presentación del no. 55 de la revista Luvina: “Habitaciones Extraordinarias”
Presentan: Silvia Eugenia Castillero, Julio Estrada, Luis Felipe Fabre y Jorge Méndez Blake
Museo de las Artes
Av. Juárez 975
20:00 hrs.
*Poesía para trasnochados: Presentación de la revista Metrópolis
Participan: Carlos Vicente Castro, Eduardo Padilla, Sergio Ernesto Ríos, Fanny Enrigue, Luis Alberto Arellano, Abril Medina y Luis Eduardo García
Bar Primer Piso
Pedro Moreno 947
21:30 hrs.
Jueves 25 de junio
*Proyecto Dime Poesía: lectura de estudiantes del ITESO
18:00 hrs.
Sesión de poesía visual
Curador: Marco Gabriel
20:00 hrs.
Casa ITESO Clavigero
José Guadalupe Zuno 2083
*Presentación de “Luces Intermitentes” Antología de poesía alemana
Presentan: Antonio Marts y Carlos Vicente Castro
Casa Vallarta
Av. Vallarta 1668
20:30 hrs.
Viernes 26 de junio
Entrega del reconocimiento “Juan de Mairena” a Raúl Bañuelos
Participan: Raúl Bañuelos, Guadalupe Morfín, Lourdes González y
Luis Vicente de Aguinaga
Paraninfo Enrique Díaz de León
Av. Juárez 975
20:30 hrs
lunes 22 de junio de 2009
sábado 13 de junio de 2009
Arlequín en Finisterre Café Boutique

Quien desee encontrar un pequeño establecimiento donde todo sea apetecible, tanto para la satisfacer las necesidades intelectuales como para comer y beber a placer, tiene una opción verdadera en Finisterre. La librería es pequeña y por lo tanto muy selecta; lo mismo que la comida: sencilla y buena. Recomendamos los vinos de Château de Cabezac, en especial el Cariñu. En la librería podrán encontrar los más recientes títulos de Arlequín.
Finisterre Café Boutique
López Cotilla 2013, Local 2
Guadalajara, Jalisco
t. 36306506
martes 9 de junio de 2009
Presentación en la Feria Municipal del Libro y la Cultura
Ya circula reedición de La rueca y el paraíso, de Fernando Solana
RICARDO SOLIS • La Jornada Jalisco
Dentro del programa de actividades de la 41 Feria Municipal del Libro y la Cultura, se presentará la reedición de la novela La rueca y el paraíso (Ediciones Arlequín, 2009), de Fernando Solana Olivares, mañana miércoles a las 19 horas, en el patio del Palacio Municipal de Guadalajara, con la participación del autor, Avelino Sordo Vilchis, Jorge Pérez y Felipe Ponce.
Nacido en la ciudad de México (1954), Fernando Solana Olivares es editor, escritor, periodista y fue coordinador del suplemento La Jornada semanal en su primera época, asimismo, dirigió el suplemento dominical y la sección diaria de cultura del periódico El Nacional. Fue becario del Centro Mexicano de Escritores en 1982, así como director de política cultural para Canal 22. Fue también subdirector general del Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México y director del Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca en dos periodos.
Ha escrito reportajes, crónicas, narrativa, crítica cultural, ensayo literario y político para diversas publicaciones, periódicos e impartido diversos cursos, conferencias y talleres de literatura. Entre sus libros se encuentran Oaxaca, crónicas sonámbulas (CNCA, 1994), La rueca y el paraíso (CNCA y El Equilibrista, 1995), El peso de la esperanza (Breve fondo editorial, 1996), El budismo (CNCA, 1997), Jardín conzatti (Breve fondo editorial, 2001), Parisgotica (Debate, 2003), Buda y Budismo (Grijalbo, 2004). Actualmente, es articulista y miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte en la disciplina de Letras, para el CNCA.
La rueca y el paraíso, que ahora se reedita bajo el sello editorial tapatío Arlequín, ha sido descrita como una obra “cuya geometría narrativa oscila entre la intención paródica y otra impresionista, entre una condensación de la escritura novelística como forma de contar y una trama abierta o cerrada, concluida o no de las historias” que en ella se contienen. También considerada como “una extraordinaria alegoría” de cierta época del país, el éxito de crítica de este libro augura también lectores.
RICARDO SOLIS • La Jornada Jalisco
Dentro del programa de actividades de la 41 Feria Municipal del Libro y la Cultura, se presentará la reedición de la novela La rueca y el paraíso (Ediciones Arlequín, 2009), de Fernando Solana Olivares, mañana miércoles a las 19 horas, en el patio del Palacio Municipal de Guadalajara, con la participación del autor, Avelino Sordo Vilchis, Jorge Pérez y Felipe Ponce.
Nacido en la ciudad de México (1954), Fernando Solana Olivares es editor, escritor, periodista y fue coordinador del suplemento La Jornada semanal en su primera época, asimismo, dirigió el suplemento dominical y la sección diaria de cultura del periódico El Nacional. Fue becario del Centro Mexicano de Escritores en 1982, así como director de política cultural para Canal 22. Fue también subdirector general del Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México y director del Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca en dos periodos.
Ha escrito reportajes, crónicas, narrativa, crítica cultural, ensayo literario y político para diversas publicaciones, periódicos e impartido diversos cursos, conferencias y talleres de literatura. Entre sus libros se encuentran Oaxaca, crónicas sonámbulas (CNCA, 1994), La rueca y el paraíso (CNCA y El Equilibrista, 1995), El peso de la esperanza (Breve fondo editorial, 1996), El budismo (CNCA, 1997), Jardín conzatti (Breve fondo editorial, 2001), Parisgotica (Debate, 2003), Buda y Budismo (Grijalbo, 2004). Actualmente, es articulista y miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte en la disciplina de Letras, para el CNCA.
La rueca y el paraíso, que ahora se reedita bajo el sello editorial tapatío Arlequín, ha sido descrita como una obra “cuya geometría narrativa oscila entre la intención paródica y otra impresionista, entre una condensación de la escritura novelística como forma de contar y una trama abierta o cerrada, concluida o no de las historias” que en ella se contienen. También considerada como “una extraordinaria alegoría” de cierta época del país, el éxito de crítica de este libro augura también lectores.
lunes 8 de junio de 2009
El regreso de los muertos vivientes
Ante la indiferencia, el silencio, la apatía, la pereza, la abulia, la dejadez, etc., de los miembros del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Jalisco (CECA), tomamos este drólatico y punzante texto de Avelino Sordo Vilchis, que primero se transmitió en Señales de Humo (XHUG 104.3 FM, 4-jun-09) y luego se imprimió en Público Milenio (Guadalajara, 6-jun-09). Los muertos aludidos en este texto no han dicho nada, ningún estertor de ultratumba se ha escuchado de su ronca voz. Que quede claro: la cultura no está ajena al agandalle y a la ventaja, y aquí la muestra es más que evidente.
* * *
El regreso de los muertos vivientes
Hace ya más de un año, el 28 de enero de 2008 para ser exactos, se realizó una sesión ordinaria del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes (CECA). En ella se trataron, entre otros asuntos, temas como la integración de la Comisión de Fomento al Libro y la Lectura —que de acuerdo a la Ley debería existir desde hace años— y un «Programa de Prestaciones Sociales para Artistas», que consiste básicamente en la promoción y venta a los “productores creativos” —como los llamó una consejera infectada por el virus de la corrección política— de un seguro de vida. Y yo que creía que las prestaciones sociales eran para cuando uno estaba vivo.
Sin embargo, la tercera sesión ordinaria de 2007 realizada en 2008, resultó notable no tanto por el tardío intento del CECA para atender la promoción del libro y la lectura o por los aportes al populismo universal del consejero-presidente que gusta llamarse presidente a secas, sino por el talante antidemocrático y autoritario que el Consejo mostró ante un miembro de la comunidad artística que se presentó a la sesión buscando ser escuchado. Conforme a la Ley que le da vida y fundamento, el CECA es un órgano “deliberativo, propositivo y de consulta” y también un espacio de enlace entre la comunidad cultural y el gobierno.
Pues dejen de soñar. Ese día el Consejo, con un muy protagónico papel de su consejero-presidente y de su Secretaria Ejecutiva —la auxiliar del ministerio público Lorena Aguirre Vargas— mostró un grosero comportamiento antidemocrático y autoritario a contrapelo de todo aquello que justifica su existencia. Y es que el artista que acudió para ser escuchado no solo encontró oídos sordos, sino que fue sistemáticamente interrumpido y, aún, humillado. De manera que aquello de “órgano deliberativo, propositivo y de consulta” o “puente entre la sociedad y el gobierno”, quedó en retórica vacía, en bonitas palabras.
Pero la cosa no quedó ahí. Y a tales agravios debemos sumarle otro, pues resulta que la atropellada intervención del quejoso y todo su contexto, fueron omitidos de la minuta de la sesión. Eso es amor por el detalle. (Me recordaron a los stalinistas que se pusieron a borrar a Trostky de todas las fotografías a su alcance, buscando desaparecerlo de la historia.) Fue de esta manera como ese 28 de enero de 2008 el CECA colocó, con singular entusiasmo, el último clavo en su propio ataúd. Descanse en paz. Sin embargo, como en película de George A. Romero, resultó que el cadáver aún hoy anda haciendo de las suyas.
La nueva es que el Consejo, otra vez haciendo a un lado sus obligaciones para con la comunidad cultural, consiguió que la Secretaría de Cultura financiara —sin dictamen y otros trámites engorrosos— siete libros de otros tantos consejeros: Lenta cafeína del consejero Jorge Orendáin, Modernismo: imágenes y palabras de la consejera Carmen Vidaurre, Cuando vuelvas del consejero Daniel Constantini, Amantes desesperados del consejero Gabriel Bárcenas, La cultura escrita en México y el Perú en la época colonial de la consejera Rosa Yáñez, Andándome yo pasiando de la consejera Martha Heredia y Premio Cihualpilli del consejero José Asunción Galván.
Eso se llama autopromoción. Y deja claro que los consejeros piensan que el Consejo está a su servicio. ¿Y la sociedad? Bien gracias, muchachos. Y en la suma, ahora el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, además de antidemocrático, autoritario y manipulador, es abusivo. Y yo, optimista que soy, siempre creí que existía la posibilidad de que algún consejero —de entre los alrededor de cuarenta que hay— reaccionara diciendo algo así como:
“¡Moción de orden, compañeros! ¿No la estaremos cagando?”
Avelino Sordo Vilchis
* * *
El regreso de los muertos vivientes
Hace ya más de un año, el 28 de enero de 2008 para ser exactos, se realizó una sesión ordinaria del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes (CECA). En ella se trataron, entre otros asuntos, temas como la integración de la Comisión de Fomento al Libro y la Lectura —que de acuerdo a la Ley debería existir desde hace años— y un «Programa de Prestaciones Sociales para Artistas», que consiste básicamente en la promoción y venta a los “productores creativos” —como los llamó una consejera infectada por el virus de la corrección política— de un seguro de vida. Y yo que creía que las prestaciones sociales eran para cuando uno estaba vivo.
Sin embargo, la tercera sesión ordinaria de 2007 realizada en 2008, resultó notable no tanto por el tardío intento del CECA para atender la promoción del libro y la lectura o por los aportes al populismo universal del consejero-presidente que gusta llamarse presidente a secas, sino por el talante antidemocrático y autoritario que el Consejo mostró ante un miembro de la comunidad artística que se presentó a la sesión buscando ser escuchado. Conforme a la Ley que le da vida y fundamento, el CECA es un órgano “deliberativo, propositivo y de consulta” y también un espacio de enlace entre la comunidad cultural y el gobierno.
Pues dejen de soñar. Ese día el Consejo, con un muy protagónico papel de su consejero-presidente y de su Secretaria Ejecutiva —la auxiliar del ministerio público Lorena Aguirre Vargas— mostró un grosero comportamiento antidemocrático y autoritario a contrapelo de todo aquello que justifica su existencia. Y es que el artista que acudió para ser escuchado no solo encontró oídos sordos, sino que fue sistemáticamente interrumpido y, aún, humillado. De manera que aquello de “órgano deliberativo, propositivo y de consulta” o “puente entre la sociedad y el gobierno”, quedó en retórica vacía, en bonitas palabras.
Pero la cosa no quedó ahí. Y a tales agravios debemos sumarle otro, pues resulta que la atropellada intervención del quejoso y todo su contexto, fueron omitidos de la minuta de la sesión. Eso es amor por el detalle. (Me recordaron a los stalinistas que se pusieron a borrar a Trostky de todas las fotografías a su alcance, buscando desaparecerlo de la historia.) Fue de esta manera como ese 28 de enero de 2008 el CECA colocó, con singular entusiasmo, el último clavo en su propio ataúd. Descanse en paz. Sin embargo, como en película de George A. Romero, resultó que el cadáver aún hoy anda haciendo de las suyas.
La nueva es que el Consejo, otra vez haciendo a un lado sus obligaciones para con la comunidad cultural, consiguió que la Secretaría de Cultura financiara —sin dictamen y otros trámites engorrosos— siete libros de otros tantos consejeros: Lenta cafeína del consejero Jorge Orendáin, Modernismo: imágenes y palabras de la consejera Carmen Vidaurre, Cuando vuelvas del consejero Daniel Constantini, Amantes desesperados del consejero Gabriel Bárcenas, La cultura escrita en México y el Perú en la época colonial de la consejera Rosa Yáñez, Andándome yo pasiando de la consejera Martha Heredia y Premio Cihualpilli del consejero José Asunción Galván.
Eso se llama autopromoción. Y deja claro que los consejeros piensan que el Consejo está a su servicio. ¿Y la sociedad? Bien gracias, muchachos. Y en la suma, ahora el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, además de antidemocrático, autoritario y manipulador, es abusivo. Y yo, optimista que soy, siempre creí que existía la posibilidad de que algún consejero —de entre los alrededor de cuarenta que hay— reaccionara diciendo algo así como:
“¡Moción de orden, compañeros! ¿No la estaremos cagando?”
Avelino Sordo Vilchis
miércoles 22 de abril de 2009
El libro y sus aliados

Como ya es una agradable costumbre que esperan los lectores, este 23 de abril de 2009 se regalará a los clientes de las librerías de Guadalajara el título El libro y sus aliados del poeta Vicente Quirarte con motivo de la celebración por el Día Mundial del Libro.
Esta publicación aparece con el sello de Rayuela Diseño Editorial y es fruto de los empeños de Avelino Sordo Vilchis, creador de la idea, responsable del diseño y quien coordina las voluntades de otros profesionales que hacen posible la edición: Elías Ortiz de Editorial Pandora, que imprime; Alicia Félix de Genera Preprensa, que hace los negativos; Tirso González de las Librerías Gonvill, que pone el papel; y Felipe Ponce de Ediciones Arlequín, que cuida la edición.
Se imprimen 3000 ejemplares y se distribuyen en las librerías Cervantes, Porrúa, Cristal, Gandhi, El Sótano, José Luis Martínez del FCE, Rutyart, Siglo XXI, en el puesto de revistas de Morelos y Américas y en las más de veinte sucursales de Librerías Gonvill.
La publicación se regala a quien compre un libro durante el 23 de abril.
La edición conmemorativa del Día Mundial de Libro se ha publicado desde 2001 y con el actual suma nueve títulos, que son:
• Elogio al libro de Jorge Esquinca (2001);
• Imposible que hables sin mis ojos, 23 poemas sobre el libro y la lectura de Felipe Ponce (2003);
• La mirada mútiple, voces de catorce lectores (varios autores) (2004);
• El espejismo de la comunicación global de Fernando del Paso (2005);
• Otro cantar, invitación a la crítica literaria de Luis Vicente de Aguinaga (2006);
• Quien despertará el final de mi sueño, cinco cuentos para celebrar el libro, con obra de Eugenio Partida, Cecilia Eudave, Mariño González, Marco Aurelio Larios y César López Cuadras (2007);
• Fervor intacto. El libro, el lector, la lectura, tres ensayos de Jorge Luis Borges, Albert Beguin y George Steiner (2008).
A continuación, un fragmento de El libro y sus aliados de Vicente Quirarte:
* * *
El libro y sus aliados
Es flexible, es sólido, es ligero. Fuerte como la memoria, existe en nuestra vida desde antes de que tengamos uso de razón. Sobre él se registran nuestros primeros hechos sobre el planeta. En uno similar se da cuenta del fin de nuestra aventura. Acompaña nuestro nacimiento y sin él no somos para el mundo. Se parece a su nombre, limpio y breve, labial y líquido: papel. Transformado en plural, adquiere peso, prestigio, poder. Sus papeles, exige la autoridad desde sus múltiples rostros como justificación de nuestros actos rituales o de aquellos que, voluntariamente, realizamos para la modificación de la realidad. Los papeles de un escritor son tan vitales como los papeles de un financiero. Cada uno defenderá hasta la muerte el valor y la vigencia de ambos.
La escritura autógrafa es la cercanía más próxima que el lector puede tener con el cuerpo del que escribe. Desde la mano que en la caverna de Lascaux imprimió su huella para dejar testimonio del paso de su dueño, la humanidad se ha empeñado en encontrar materiales y soportes que guarden de mejor manera los signos de la comunidad que en ellos se reconoce. Imposible concebir una sociedad sin papel. Hasta ahora, nadie ha demostrado que otros medios de transmisión tengan garantizada su existencia futura. En cambio, el papel ha resistido el paso de los siglos. Otros materiales han tenido, en el uso corriente, una vida igualmente prolongada. El papiro, fabricado a partir de una planta que crece a orillas del río Nilo, fue utilizado desde el tercer milenio antes de nuestra era hasta una bula papal del siglo XIII. Ocupa, prácticamente, toda la Historia de la Antigüedad. Los griegos lo denominaron Byblos porque tal era el nombre de la ciudad fenicia desde la cual se exportaba el artículo. De ahí se deriva la palabra Biblia, que significa El Libro, y el resto de las etimologías que tienen relación con su universo. El libro impreso, tal como hoy lo concebimos, y que transformó radicalmente el uso del papel, tiene entre nosotros un poco más de 500 años. Sobre papel trazó Leonardo da Vinci bocetos de máquinas voladoras. En un soporte semejante, también flexible y delgado, llamado amate, los escribas de este lado del mundo —llamados tlacuilos—dieron noticia de la llegada de naves, hombres y criaturas desconocidas.
El año 105 de nuestra era, en China, Cai Lun presentó al emperador Han Hedi un material para fijar imágenes y signos, menos caro que la seda, más ligero que el bambú. El papel entraba en la historia para modificar radicalmente la forma de comunicación. A los chinos se debe también la invención de tipos móviles, antecedente de la imprenta. Fieles a su mística de manejar el pincel como si fuera una espada —alma del samurai—, los orientales privilegiaron la exigente limpieza de trazo de la caligrafía. Occidente hizo de la imprenta la transformadora del papel.
Los primeros libros impresos apenas se diferenciaban de los manuscritos, debido a la cantidad de tiempo que demandaban. La letra hundida en papel de trapo blanco requería de una gran dedicación y un cuidado artesanal. Nacidos con el humanismo renacentista, los libros y sus pobladoras, las letras, reflejan la que Lucca Paccioli llamaba Divina Proporción. La dimensión aúrea forma parte del arte tipográfico y maestros como Geoffroy Tory se inspiran en diseños de Alberto Durero y Leonardo da Vinci. Semejante sabiduría llega a nuestra tierra y aparece la edad de oro en la imprenta americana, en los nombres de Espinosa, Ocharte, Zúñiga y Ontiveros, cuya tradición es defendida heroicamente por Juan Pascoe en la imprenta michoacana donde en sus prensas manuales lucha por mantener la gran tradición tipográfica. En el siglo XVIII aparecen los grandes nombres de la tipografía, que otorgan su nombre a sus trazos: Bodoni, Caslon, Baskerville, Garamond diseñan letras tan perfectas que aún hoy forman parte de nuestro cotidiano patrimonio.
La utilización de nuevos soportes está directamente relacionada con el poder. En el siglo II antes de nuestra era, el rey de Pérgamo —actualmente Bergama, en Turquía— ante la imposibilidad de exportar papiro y a causa de la elevación de su precio, animó la fabricación del pergamino, a partir de pieles animales, cuya forma rectangular determinó que adquiriera la forma y disposición que actualmente conocemos. Este nuevo material demostró ser no sólo resistente sino permitió el nacimiento del libro con las características generales que conocemos ahora: un conjunto de hojas unidas entre sí.
A pesar de los considerables avances en la técnica, el procedimiento para fabricar papel continúa siendo, de manera general, el mismo que se utilizó en sus comienzos. Se tritura una serie de elementos vegetales —que tengan alto contenido de celulosa— hasta convertirlos en una pulpa. Luego se coloca en un bastidor para eliminar el exceso de agua, se pone a secar y se aplana hasta obtener el grosor deseado. En nuestros días, la industria produce anualmente 300 millones de toneladas de papel. Los defensores del libro electrónico argumentan que la nueva tecnología permitirá la proliferación de los bosques. En defensa del libro y su permanencia, es preciso aclarar que de los árboles talados en el mundo, sólo el 14% se destina a la industria papelera, misma que, a diferencia de otras que se valen de la madera para sus productos, se ha caracterizado por el cuidado y defensa de los bosques.
Desde el título de su libro The Gutenbereg Elegies. The Fate ofReading in an Electronic Age, Sven Birkerts declara que es inútil evadir los beneficios de la técnica. Con los métodos electrónicos, las bibliotecas y otros centros documentales han ganado espacio. Para que las letras lleguen al lector de un diario, el trayecto ha sido fundamentalmente electrónico. Pero el resultado final está impreso sobre papel, sobre humilde, heroico y multifacético papel periódico. El ritual de llevar bajo el brazo ese conjunto de oraciones matutinas del hombre civilizado —recuerda Teresa Camarillo— al café, y sentirse el primer usuario del día, es un placer que exige cada vez más un mayor grado de espiritualidad. Si sólo leemos en la pantalla, dice Birkerts, y en nombre de la velocidad exigimos cada vez mayor eficacia, ¿qué sucederá con nuestro sentido de cultura y continuidad? ¿Cómo podremos apreciar en un escritor la subjetividad diferenciada, la ensoñación, la articulación verbal, la pasión mental, todo aquello que rechazan la pasión mercantil, la cultura del desecho?
El papel nos enfrenta, desde las primeras letras, a un diálogo callado y solitario con nosotros mismos. Cuadriculado para las operaciones matemáticas; pautado para que en él se posen las notas como aves; el papel vacío defendido por la blancura, como exigía Stéphane Mallarmé.
De la elección del lado oscuro o luminoso de la fuerza depende el destino que demos al papel, el homenaje que rindamos, al utilizar esa invención que forma parte esencial de nuestra vida. En defensa de la hoja, pureza silenciosa e invitación al viaje, dejemos la palabra a José Emilio Pachecho, el poeta que mejor ha sabido profetizar desastres y prodigios de nuestro tiempo.
Página
Gracias, mil gracias, todo está muy bien.
Celebro lo que hacen y lo agradezco.
Me gustan mi laptop y mi laserprinter.
Pero soy como soy y no son para mí
poemas en pantalla ni a muchas voces
ni con animaciones electrónicas.
Me quedo (aunque sea el último) con el papel.
La página no es, como se dice ahora, un soporte:
Es la casa y la carne del poema.
Allí sucede aquel íntimo encuentro
que hace de otras palabras tu mismo cuerpo
y te vuelve uno solo con lo que dicen sus letras.
* * *
Vicente Quirarte (Ciudad de México, 1954) ha publicado libros en géneros diversos: Peces del aire altísimo (1993), Sintaxis del vampiro (1996), Elogio de la calle. Biografía literaria de la Ciudad de México (2001), Razones del Samurai (Poesía reunida, 2000). Fue director de la Biblioteca Nacional. Actualmente trabaja como profesor e investigador en la Universidad Nacional Autónoma de México y es miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua.
martes 14 de abril de 2009
El editor independiente de creación

Seleccioné un fragmento de La edición independiente como herramienta protagónica de la bibliodiversidad (págs. 108-110) del editor francés Guilles Colleu, que me parece significativo para definir los parámetros de nuestro oficio en estos tiempos tan propicios para la confusión:
¿Una cuestión de ética y de calidad?
El editor independiente de creación es militante, activo. Su producción es reivindicativa: los criterios de calidad priman sobre los de la rentabilidad. Puede exigirse de este editor que sea su política editorial la que condicione su política comercial y oriente sus decisiones económicas, y no a la inversa.
Más de la mitad de la actividad editorial debe ser sustentada por la venta de libros en un circuito de comercialización al por menor, en los países donde exista tal infraestructura. Los editores que llevan adelante la mayor parte de su producción en asociación con organizaciones institucionales, empresas, asociaciones culturales o no, no pueden tener la pretensión de ser independientes. Este tipo de proceder desemboca en una dependencia de producción: uno posee su propio capital, pero sólo edita libros prefinanciados. En cierto modo, esto tiene más que ver con la prestación de servicios que con la edición —por lo tanto, los packagers no pueden ser considerados como editores independientes—. La mayoría de las obras del catálogo debe haber sido publicada no por oportunismo económico, sino en coherencia con la política editorial. Por supuesto, habrán de distinguirse las obras prefinanciadas de aquellas subvencionadas por los organismos públicos. En el primer caso, el editor publica por interés financiero; en el segundo, las obras son sometidas a comisiones de evaluación que trabajan sobre la base de criterios de contenidos o de utilidad pública. Los modelos de gestión deben conducir a la búsqueda del equilibrio financiero y no sólo a la maximización de los beneficios.
El editor independiente de creación debería ser virtuoso: buscar alianzas sin aplastar a los otros, no trata de robar los autores de otros editores, respetar los derechos de autor y de traducción, no convertir a los pasantes en mano de obra explotada, convertir a sus asalariados y no remunerarlos con derechos de autor, respetar la ley de precio único cuando ésta existe.
¿Grados de independencia?
Por último, un editor ¿puede negociar sobre el grado de su independencia? Me parece imposible tanto consentir en ello en lo que respecta a la dependencia de los grupos financieros, como también padecer cualquier arreglo con relación a la ética del editor. La dificultad mayor, fuera de las especificidades ligadas con los diferentes contextos políticos y culturales, es por supuesto encontrar modos de evaluación que permitan estimar ese grado de independencia. La simple declaración de intenciones no alcanza; la definición del editor independiente de creación, propuesta al final de esta parte, constituye una primera proposición para debatir.
Colleu, Guilles, La edición independiente como herramienta protagónica de la bibliodiversidad, 1ª ed., Buenos Aires, La Marca Editora, 2008, 220 pp. (trad. de Víctor Goldstein), ISBN 978-950-889-180-8.
sábado 14 de marzo de 2009
Cumple 15 años Ediciones Arlequín

El próximo domingo 15 de marzo Ediciones Arlequín celebrará el aniversario número quince de la aparición de su primer libro. A lo largo de estos tres lustros la editorial tapatía ha publicado casi un centenar de títulos de literatura en los que han participado más de 300 creadores, entre poetas, cuentistas, novelistas, dramaturgos e ilustradores de diversos orígenes y generaciones.
Con motivo del aniversario, Arlequín publicará en 2009 quince novedades, entre las que destacan La rueca y el paraíso de Fernando Solana Olivares (en circulación), El tamaño del ridículo de Rogelio Villarreal, Humor para imbéciles de Arkadi Avérchenko, Román de Flamenca (anónimo del siglo XIII), Cartografía menor de Françoise Roy, Habana Club de Eugenio Partida, Café para intelectuales de Teófilo Guerrero, Rey de bastos de Orlando Guillén, Canarios fosforescentes de Enric Casasses, Cuentos para dormir a una niña punk de Luis Alberto Bravo, Obra reunida de Raúl Bañuelos, Lenguaje popular en Jalisco de Alberto M. Brambila, El ánima de Sayula (edición especial) y las reediciones de Macho profundo de César López Cuadras y Erato, ars amatoria en Guadalajara de Marco Aurelio Larios.
Entre los libros emblemáticos de la editorial cabe destacar a la novela Macho profundo de López Cuadras, de la cual en 2009 se imprimirá la tercera edición; El ánima de Sayula, con tres ediciones; la publicación de las antologías personales de los poetas Jorge Esquinca, Raúl Bañuelos, Ricardo Yáñez, Ricardo Castillo y Raúl Aceves; la serie de escritores catalanes, con la edición de Ronda naval bajo la niebla de Pere Calders, La cosa aquella de Enric Casassas y especialmente Paella mixta de Manel Zabala, libro del cual se prepara una reedición; y la antologías de literatura coreana Por la escalera del arco iris, de poesía peruana Los relojes de han roto y la selección de poetas chilenos de la generación NN, El árbol de los libres, de reciente aparición.
Ediciones Arlequín ha establecido convenios de coedición con instituciones como el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el Gobierno del Estado de Jalisco, el Ayuntamiento de Torreón (Coahuila), la Universidad de Guadalajara, la editorial Écrits des Forges (Canadá); el Institut Ramon LLull (Cataluña), el Korea Literature Translation Institute (Corea), la Fundación Trubar (Eslovenia), la Editorial Loewe (Alemania) y la Editorial DVD de Barcelona, España, entre otras.
Ediciones Arlequín es miembro fundador de la Alianza de Editoriales Mexicanas Independientes (AEMI), de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem) y de la Cámara Nacional de Comercio de Guadalajara. Su catálogo se compone de cinco colecciones: Canto del Sátiro (Poesía), Casa del Padrote (Narrativa), Tiro de Gracia (Ensayos y aforismos) Casa del Payaso (Teatro).
A partir de 2007, con la finalidad de diversificar sus publicaciones y capitalizar la empresa, Ediciones Arlequín comenzó con la publicación del libros de texto, entre los que destacan Un color para cada letra (primaria), Historia regional de Jalisco (secundaria), Orientación y tutoría 1, 2 y 3 (secundaria), Cultura de la legalidad (secundaria, en preparación) y Filosofía, conocimiento básico para el diálogo (bachillerato).
Entre los reconocimientos que ha recibido la editorial, destacan el otorgamientos de apoyo por parte de Programa del Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales del Fonca en 1997, 2001 y 2004 y la obtención de tres Premios Caniem al Arte Editorial en 2007 y 2008.
Ediciones Arlequín comenzó como una cooperativa de carácter informal en 1994, en 2001 se estableció como empresa con la participación de cinco socios. En 2007 la sociedad se disolvió para dar paso a la actual empresa, encabezada por Felipe Ponce y Elizabeth Alvarado.
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